martes, 15 de enero de 2008

Pringa

Mi perro era blanco y lanudo.
Tenía dos grandes ojos de botón, y una nariz pequeña y húmeda.
Era la mejor cazadora de pájaros, aunque nunca pudo agarrar alguno.
Era la que siempre se acababa el queso de mi papá.
Era la que defendía la entrada como león de Namibia.
Pequeña gota de lluvia,
y yo que pensé que eras eterna...

1 comentario:

Giordano José dijo...

No tenés idea de cómo me conmovió este escrito tuyo. Te felicito, y seguí adelante.

Con cariño.