jueves 19 de noviembre de 2009
Sobre morir
He dejado la costumbre de imaginarme las potenciales formas de morir que pudieran darse en cada situación que se dé durante el día. Por ahora, solo quedan tres o cuatro opciones recurrentes:
1. Que, por algún motivo, a algún transeúnte aleatorio se le ocurra empujarme de la acera y me aplaste un conductor que vaya a velocidades exageradamente ilegales.
2. Que, de repente, me encuentre en medio de un tiroteo callejero entre turcos y alemanes desempleados y alguno me dispare sin querer.
3. Que, cuando esté a medio abrir la puerta del edificio, me sorprenda un latino armado con un grifo de ducha.
4. Hoy en específico: que la señora que está subiendo las gradas adelante mío me de un SEVERENDO PENCAZO en la cara con esa bolsa gigante del Kaisers que lleva en la mano derecha.
martes 17 de noviembre de 2009
lunes 16 de noviembre de 2009
viernes 13 de noviembre de 2009
jueves 12 de noviembre de 2009
Recordando la vieja obsesión con el tiempo (de The Wind-up Bird Chronicle - Haruki Murakami)
And so time flowed on through the darkness, even without advancing watch hands: time undivided and unmeasured. Once it lost its points of demarcation, time ceased being a continuous line and became instead a kind of formless fluid that expanded or contracted at will. Within this kind of time, I slept and woke and slept and woke, and became slowly more accustomed to life without timepieces. I trained my body to realize that I no longer needed time. But soon I was feeling tremendous anxiety. True, I had been liberated from the nervous habit of checking my watch every five minutes, but once the frame of reference of time faded completely away, I began to feel as if I had been flung into the ocean at night from the deck of a moving ship. No one noticed my screams, and the boat continued its forward advance, moving farther away until it was about to fade from view.
Pensamientos U-Bahnescos
Hoy vi por segunda vez al hombre vestido de rojo: chaqueta roja, suéter rojo, pantalón rojo, bolsón rojo.
Aún en una ciudad tan grande como ésta estoy segura de que la misma gente ve a la misma gente todos los días, pero no se da cuenta porque va completamente convencida de que en una ciudad tan grande como ésta es imposible que la misma gente vea a la misma gente todos los días.
lunes 9 de noviembre de 2009
Leo en voz alta y creo en voz alta que estoy algo sola
Hoy estuve cantando en voz alta en el subterráneo. También regañé en voz alta a mi llave por esconderse en la cartera. Maldije en voz alta a mis zapatos por llenarse de agua. En voz alta llegué a la conclusión de que mis vecinos se roban las carretillas del súper.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


