martes, 12 de agosto de 2014

Por poco y aplasto a una inocente abuelita ciclista

Sacar la licencia de conducir alemana es como
subir al quinto piso cargando siete cartones de leche,
recitar el código postal y número celular de cada conocido en esta ciudad,
hacer un huevo poché,
y ducharse en una bañera sin mojarse el pie derecho,
AL MISMO TIEMPO.


1 comentario:

Auguste Dómine dijo...
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